sábado, 17 de marzo de 2012

El edicto de ciro

Exiliados y repatriados:
-Nabucodonosor exilia a Babilonia a los “artesanos, herreros y cerrajeros”, y a las clases sacerdotal y noble. Se trata de un grupo heterogéneo, a quien posiblemente dan cohesión los levitas, presentes en todos los estratos sociales.
-Los exiliados coinciden en un punto: tenían conciencia de ser los verdaderos representantes, no sólo de Judá, sino de “Israel”, y se sintieron como un grupo superior y selecto frente a los no deportados.
-Las tradiciones hebreas siguen una evolución en el exilio, lejos de las influencias de la religión popular judaíta, y reciben una impronta intelectual más fuerte. Surge así una religiosidad más elitista, con tendencia a:
-la profundización teórica
-la clasificación de las tradiciones
-la escritura de textos.


2. Judá durante el exilio

-Los babilonios confían a Godolías la administración del territorio.
-Después de su asesinato, pudo mantenerse una estructura administrativa que funcionó en la práctica.
-Se crea así un estrato provincial con pretensiones e intereses distintos de los de los exiliados.
-En el territorio de Judá se sigue practicando una religión como fue habitual fuera de Jerusalén y al margen de las relaciones directas con el tiempo, e independiente de la reforma religiosa de Josias. Ejemplos:
-Descubrimientos de Kuntiller Ajrud.
-Papiros de la colonia militar de Elefantina, que tenía templo propio, y un culto yavista con elementos mitológicos extraños.


3. Primeros conflictos de la época persa

-En 538, edicto de Ciro:: orden de restauración del templo de Jerusalén y permiso de repatriación.
-La aplicación del edicto choca con problemas de competencia entre:
Los repatriados, que creen que el edicto les afecta a ellos principalmente
La administración provincial existente ya en Jerusalén.
Los intereses de la vecina Samaría.
Los repatriados reivindican una especie de autonomía personal, limitando a su propio círculo la validez del edicto de Ciro y los derechos sobre el nuevo templo de Jerusalén.
Para buscar su autoafirmación recurren a genealogías, que les dan la legitimidad de pertenencia al pueblo judío.
La autoridad central intenta dirimir el asunto, y así Darío (520 a.C.) renueva el edicto de Ciro aplicándolo a los repatriados. Nombramientos:
Zorobabel, descendiente de David, alto comisario.
Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote.
Se establece así un doble poder, civil-real y sacerdotal, en un descendiente de David y un descendiente del sacerdote Sadoc.
515: se consagra el segundo templo.

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